WhatsApp es el culpable de todos los males

uso móviles adolescentes

Cada vez resulta más habitual ir a un restaurante y encontrarte a los comensales cada uno con su smartphone whassapeando, chateando, twitteando… y demás andos. No por ser común deja de ser ridículo a ojos de cualquier persona sensata. La conversación en las horas de comida se perdió en su momento con la televisión, y ahora que cada vez somos más insensibles a los estímulos de la caja tonta a la hora de comer, nos centramos en el aparatejo por el que no hacemos más que maldecir por su elevado consumo de batería.

Este comportamiento es llevado a extremos cuando hablamos de adolescentes. Esos niños que han nacido con un Nokia 3310 de mordedor, que se han criado con Nintendos DS como prolongaciones de sus brazos y que saben mejor que tú y que yo cómo engañar a la Play Station para conseguir las mejores puntuaciones en el Sing Star aún sin saber leer…

Esos pequeños monstruitos ya han crecido y ahora son poseedores del último smartphone. Ese dichoso móvil que no deja ni a sol ni a sombra, que suena en cualquier momento del día y que tu hijo no deja de contestar, esté donde esté.

El culpable de todos sus males, seguramente…. porque habrás notado que el rendimiento escolar ha bajado y le echarás la culpa al susodicho aparato.

¿Cómo vas a estudiar si estás todo el día con el móvil en la mano?

Todo el día con el dichoso WhatsApp,

Normal que suspendas si no estudias, nada más que con el wuasap y el wuasop todo el día…

¿Te suenan estas frases? Seguro que se las has dicho más de una vez a tu hijo…

Es hora de que empieces a poner unas normas que mejoren la convivencia en casa y ayuden a la concentración en las horas de estudio. Ya escribí hace unos meses una serie de consejos de uso del móvil para adolescentes pero para casos más extremos aquí tienes unas normas más estrictas.

Lo primero que hay que hacer es establecer un límite de consumo del móvil (voz y datos). Ponle una tarifa limitada para que aprenda a gestionar cómo gastar megas y minutos.

Establece horarios de uso dentro de casa. Y sé constante con esta norma. En épocas de exámenes aún haz más hincapié en ello.

Fija zonas de uso. Es un incordio comer con el cansino sonido del whatsapp sonando. El baño tampoco es una zona apropiada (hay humedad y se puede dañar y quedar inservible) y el dormitorio a según que horas tampoco.

Supervisa las aplicaciones que tu hijo se ha descargado y controla qué uso hace de ellas.  Puede que tu hijo no entienda determinados principios de privacidad e intimidad y tengas que aclarárselo. Te ahorrarás problemas gordos.

Son solo 5 pasos. ¿Te atreves a ponerlas en marcha? Cuanto antes pongas las normas mejor, porque cuanto más joven se empiece a entender los peligros de un mal uso será más fácil que determinados tipos de comportamientos se acepten o se rechacen.